Página dedicada a Maulana Sheik Nazim al-Haqqani al-Rabbani y a Sheik Mehmet Al-Haqqani An-Naqshbandi. Maestros de la Muy distinguida Orden Sufi Naqshbandi. Más información en: http://saltanat.org/ y http://www.sufilive.com/ Información sobre la Orden Sufi Naqshbandi en Sevilla y Tomares: elbuscadordeperlasrosadas@gmail.com
viernes, 8 de noviembre de 2013
Sheik Hassan Dyck en Sevilla, 23-24 de Noviembre de 2013
InshaAllah
Lugar: Aula Ganesha (C/ Maria Auxiliadora, 41. Sevilla – 41008 - 954 536 169/ 665 834 565)
SÁBADO 23 NOVIEMBRE
20.00h. Concierto-Zikr en Sevilla: Aula Ganesha
(Dormir en Sevilla)
DOMINGO 24 NOVIMEBRE
Mañana. Almuerzo en el centro de la Yama Andalusí de Sevilla.
Salida a visitar centro histórico de Sevilla.
20.00h. Cena en el centro de la Yama Andalusí de Sevilla.
(Dormir en Sevilla)
Información:
Faridah 665834565/ Sevilla.
Lugar: Aula Ganesha (C/ Maria Auxiliadora, 41. Sevilla – 41008 - 954 536 169/ 665 834 565)
SÁBADO 23 NOVIEMBRE
20.00h. Concierto-Zikr en Sevilla: Aula Ganesha
(Dormir en Sevilla)
DOMINGO 24 NOVIMEBRE
Mañana. Almuerzo en el centro de la Yama Andalusí de Sevilla.
Salida a visitar centro histórico de Sevilla.
20.00h. Cena en el centro de la Yama Andalusí de Sevilla.
(Dormir en Sevilla)
Información:
Faridah 665834565/ Sevilla.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Sed
Un hombre sediento llegó junto a un arroyo.
No alcanzaba el agua, pues había un muro que él no podía salvar.
Tomo un ladrillo del muro y lo arrojo al agua, produciendo un ruido delicioso para sus oídos.
Siguió haciendo lo mismo, ladrillo tras ladrillo, hasta que la gente le preguntó por qué hacia aquello.
- Tengo dos motivos – dijo – El primero es que me gusta el sonido del chapoteo del agua, que es música para los oídos del sediento. El segundo es que con cada ladrillo que arranco del muro me acerco más al nivel del agua.
Cuanta mas sed tiene el hombre, mas anhela le sonido mismo del agua, y con mas prisa arranca los ladrillos del muro.
No alcanzaba el agua, pues había un muro que él no podía salvar.
Tomo un ladrillo del muro y lo arrojo al agua, produciendo un ruido delicioso para sus oídos.
Siguió haciendo lo mismo, ladrillo tras ladrillo, hasta que la gente le preguntó por qué hacia aquello.
- Tengo dos motivos – dijo – El primero es que me gusta el sonido del chapoteo del agua, que es música para los oídos del sediento. El segundo es que con cada ladrillo que arranco del muro me acerco más al nivel del agua.
Cuanta mas sed tiene el hombre, mas anhela le sonido mismo del agua, y con mas prisa arranca los ladrillos del muro.
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